Recogí a una pelirroja llamada Alex Harper que me pidió que la llevara a su apartamento, luego al aeropuerto. Le dije que sería una moneda de dinero para llegar tan lejos, y fue entonces cuando me explicó la última vez que había estado en un taxi de Londres, un viejo tipo le había dejado tener el paseo para follar con él. Al principio no le creí, pero cuando abrió las piernas y sacó las tetas, no podía subirme al asiento trasero lo suficientemente rápido! Tenía un enorme culo, y chupaba la polla como un profesional. Era una buena guarra que venía a cubetas cuando le di un facial!