¿Crees que tienes el control? ¿Esa patética mano en tu polla? ¿Esa fantasía en forma de coño en tu cabeza? ¿Ya se acabó. Ya te he reencabillado. Ya no eres heterosexual. Tú eres mía. Y esta noche, vas a ganar cada gota de esperma por adorar a la polla —no con tus manos, no con dignidad, sino con tu garganta, tu cartera y tu vergüenza. Esto es lo que anima a bi JOAI a su más sucia. Te digo que chupes un consolador como si fuera la polla goteante de mi marido. Te hago quejarte alrededor de ella, babear por ello, bordearla. No te estás masturbando —te estás entrenando—. Entrenando para ser un cuco. Entrena para ser un maricón. Entrena para pagar tributo cada vez que quieras derramar una sola gota. $75. Ese es el precio de tu clímax. Eso es el costo de mantener tu secreto —detenerme de ti las capturas de gallo, y desesperado, a todo el que te creas un hombre. No te gusta el sexo. No te lo que te hagas en la realidad, te diga tu penes en la polla, y tu.